¿Has amado alguna vez? No me refiero a si has querido a alguien o algo, si has deseado tenerlo cerca de ti, verlo, sentirlo, hacerlo tuyo; me pregunto si puedes responderte a ti mismo sinceramente que has amado. El amor con todas sus letras no puede nacer de una carencia, de una necesidad de afecto, apoyo, aceptación; sería algo así como un pequeño riachuelo que se dispersa para abarcar las flores del campo obteniendo así su cariño. Antes de poder entregar su fluido debe nutrirse a si mismo hasta formar un caudal sólido en donde no exista el miedo a la sequía. Sólo entonces podrá entregarse y permitir que otros naden en él.

¿Cómo sabemos si nuestro deseo de amar viene de la necesidad básica que todos tenemos de sentirnos amados? ¿Cómo estar seguros de que esa fantástica autoestima de la que creemos gozar (algunos) no es un autoengaño de nuestro cerebro? ¿Cuánto te amas a ti mismo? Es una pregunta que suele resultar incómoda por creencias sociales que pueden llegar a hacernos sentir culpables por amarnos a nosotros mismos. Sino sabemos reconocernos, aceptarnos, valorarnos, cuidarnos y respetarnos como somos, ¿cómo pretendemos hacerlo con otra persona? Te propongo que numeres 15 cosas por las que te amas y además te las creas. Si es una tarea sencilla para ti ya puedes pasar al siguiente párrafo, en caso contrario este puede ser un buen momento para iniciar una bonita historia de amor con alguien que nunca se separará de ti. Disfruta de estos pensamientos:

En nuestro proceso de desarrollo los seres humanos pasamos por tres etapas que no necesariamente llegan a culminarse. En la niñez somos totalmente dependientes puesto que necesitamos de unos padres o  un tutor que nos alimente, nos proteja y nos haga sentir queridos. En la adolescencia anhelamos ser independientes y cuando llegamos a la etapa de la madurez tenemos la opción de evolucionar hacia la interdependencia. La interdependencia es un tipo de vínculo constructivo en el que ambas partes pueden ayudarse y crecer juntas. Para llegar a este estado es necesario gozar de autonomía personal y desapego, estableciéndose  relaciones sólidas  basadas en la libertad entre individuos. Padres, hijos, parejas, amigos, compañeros, entablan una relación de igual a igual en donde ninguna de las partes es superior/inferior a la otra. 

 Tópicos como “la media naranja” no ayudan a crear relaciones de pareja satisfactorias ya que parten de la idea de una mitad en busca de otra que la complemente. En este caso se establece un vínculo de co-dependencia y desigualdad en la relación. La creencia subyacente sería “no me abandones, no quiero quedarme solo” o “yo te doy lo que tú quieres y tu me das lo que yo necesito” partiendo de vacíos emocionales.  

Observando el tipo de relaciones que has tenido puedes valorar cuál es tu manera de aproximarte al amor, qué buscas en tus relaciones y cómo las vives. ¿Esperas que te llamen cuando te encuentras mal o  triste? ¿Exiges que te quieran sin darle al otro lo que necesita?, ¿Crees que el otro es responsable de tu felicidad? ¿Te enfadas cuando no actúa como tú quieres? ¿Esperas que adivine lo que deseas? Estas sensaciones delatan una relación de dependencia que raramente llegará a buen puerto. Canciones como No sé por qué te quiero”   de Ana Belén describen este tipo de vínculos, pero encontramos muchas otras que con sólo el título podemos intuir qué mensaje encierran: Vivo por ella (Andrea Bocelli), Sin ti muero (La quinta estación), Sin ti no soy nada (Amaral), Te necesito (Shakira)… Los mensajes de estas canciones que resuenan cada día en nuestros oídos y tarareamos sus letras mientras nos duchamos sin siquiera darnos cuenta de su significado, van directos al inconsciente y nos marcan desde  la más temprana infancia. Si entendemos el amar como la anulación de uno mismo por y para el otro… ¿qué ocurre cuando a alguien le dicen “mejor seamos amigos”?, ¿cómo va a vivirlo?, ¿qué recursos tiene para reorganizar sus emociones/pensamientos?, y si vamos un poco más allá… ¿cómo darse cuenta de estar inmerso en una relación que no nos satisface si creemos que “sin ti no sé vivir”?

Amar no es tarea fácil, como dijo Erich Fromm: “Prácticamente no existe ninguna otra actividad o empresa que se inicie con tan tremendas esperanzas y expectaciones, y que, no obstante, fracase tan a menudo como el amor. Si ello ocurriera con cualquier otra actividad, la gente estaría ansiosa por conocer los motivos del fracaso y por corregir sus errores -o renunciaría a la actividad. Puesto que lo último es imposible en el caso del amor, sólo parece haber una forma adecuada de superar el fracaso del amor, y es examinar las causas de tal fracaso y estudiar el significado del amor. El primer paso a dar es tomar conciencia de que el amor es un arte, tal como es un arte el vivir.”

Aida Blanco

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