“Toda la sal, todo el azúcar, todo el vino,
toda mi vida, solo deseo vivirla contigo.
Toda la luz, todo el oscuro, todo lo que escribo,
todo el camino ardo en deseos de andarlo contigo.
Con tu amor siento calma y a la orilla del rio,
tu calor se me agarra y me llenas el alma de luz y rocío.
Con tu amor siento ganas en los cinco sentidos
y me llevas tan lejos que apenas recuerdo de donde venimos.

                                                                                                          Rosana”

 

Se encendió el fuego en tu corazón, has conocido a la persona más maravillosa del mundo. Puedes pasarte horas conversando, te descubres fantaseando con los momentos vividos y por vivir. Miras por la ventana y todo te parece tan lindo, sientes ilusión por hacer nada juntos, deseas acercarte a su boca y perderte en sus fluidos, todo lo que dice te parece inteligente y único, además es tan guapo/a… aunque te resistas a hacerlo hablas de él/ella con todo el mundo, los más generosos te dicen que eso se acaba rápido, pero tu sabes que tu caso es diferente y durará para siempre.

Enamoramiento: Dícese de la única una enfermedad cuya vacuna nadie se pondría, produce cambios en tu estado emocional, en tu comportamiento y en tu cerebro, que alteran por completo tu día a día rutinario para convertirlo en una realidad con banda sonora de Gene Kelly en Bailando Bajo la Lluvia.

Mientras nuestras emociones y pensamientos se retroalimentan para hacernos sentir más vivos que nunca, nuestro cerebro genera una sustancia denominada feniletilamina (conocida como la hormona del amor) que provoca la secreción de la dopamina y la norepinefrina, y disminuye los niveles de serotonina. Sus efectos son parecidos a las “anfetaminas”, las cuales producen un aumento en la energía física y creatividad.

Este síndrome que nos llena la vida de colores no perdura a nivel químico más de 2-3 años y pasada la fogosidad de las llamas iniciales,  nuestro cuerpo que tiende a ahorrar energía, dejará poco a poco de producir feniletilamina poniendo en peligro las relaciones que no hayan creado las brasas necesarias para que el fuego perdure a largo plazo. Esa relación más sosegada es a lo que llamamos amor y se fundamenta en el apego. El apego se relaciona con la oxitocina y vasopresina, hormonas que también afectan al circuito cerebral del placer pero su duración puede prolongarse años, décadas o incluso toda la vida. De hecho se han hecho estudios que demuestran que la secreción de oxitocina refuerza el vínculo maternal y la unión prolongada de parejas, así que podríamos llamarle la hormona del amor a largo plazo. Te preguntarás qué podemos hacer para generarla de manera natural, ¿verdad? Teniendo en cuenta que los momentos en los que más oxitocina producimos es en las interacciones sociales placenteras, en el parto y lactancia, y en el orgasmo… creo que no es una hormona que pida un gran sacrificio.

¿Suficiente con producir oxitocina para mantener relaciones satisfactorias a largo plazo?  Ojalá. Mi abuela suele decirme… “es que ahora no aguantáis nada, así es imposible lograr que algo dure”. ¿Tendrá razón?, cuando algo requiere un poco de esfuerzo por nuestra parte solemos dejarlo y cambiarlo por otro, puro reflejo de la sociedad de consumo. Muchos vivimos en una especie de monogamia encadenada saltando de pareja en pareja, de manera que no podemos crear una estabilidad y unos lazos fuertes y duraderos. Las consecuencias de esta independencia y discutible libertad pueden ser la soledad, las adicciones a estímulos rápidos, el vacío interior…  quizás una vida distraída de lo verdaderamente importante.

Yo quiero aprender el arte de amar, ¿y tu? ¿Cuáles son las bases sobre las que se sustenta una pareja con amor? Según Robert J. Sternberg (psicólogo estadounidense) los tres componentes que juntos formarían un amor completo serían: intimidad (sentimientos de acercamiento, vínculo, conexión), pasión (deseo de unión con el otro) y compromiso (decisión y compromiso de amar). ¿Qué opinas? ¿Cuáles crees en tu opinión que son los ingredientes indispensables para formar y mantener unas buenas brasas?

Aida Blanco

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