Hablar de amor, energía, espiritualidad,… es como querer abrazar la brisa con las manos. ¿Cómo puedo describir esa fuerza que nos sale por los poros cuando nos sentimos intensamente vivos?

 Te propongo que recuerdes un momento en el que tu cuerpo te impulsara a saltar de alegría, en el que a tus ojos les faltara tiempo para comerse toda la belleza desplegada ante ti, en el que te sintieras parte de todo y con todo, en el que tu sonrisa brotara de las más pequeña de tus células y tu voz te incitara a cantar agradecido a la vida…

¿Lo tienes? ¿Cómo le llamas a eso? Tal vez bienestar si es un momento de plenitud,  éxtasis si es un momento eufórico, serenidad si es el reflejo de tu paz interior… Todos ellos y muchos otros forman parte de ese amor a la vida tan difícil de plasmar en palabras, y es que a veces tenemos la sensación de que los conceptos se nos quedan cortos ante el sentir de las emociones.

El AMOR  no lo podemos comprar en Ebay, pero tampoco podemos perderlo aunque haya días que sintamos que se nos ha escurrido entre los dedos. Él permanece siempre en nuestro interior aunque de vez en cuando se eche una siesta. El amor siempre está ahí esperando para despertar, crecer y contagiar. Tan solo tienes que prestar atención a todos los “Sí” que te da la vida, a todo aquello que admiras, que te gusta, que quieres. Rodeándote de personas y lugares que irradien energía positiva y abriendo puertas a las oportunidades para sumergirte en la valiente aventura de vivir conscientemente.  

Permíteme un consejo: Abre bien tus ojos y mira más allá de ellos, sólo tienes que estar atento y pronto te darás cuenta de que cuanto más amor sientes y regalas, más amor recibes gratuitamente y sin límite de descargas.

Y por último, no te asustes cuando empieces a ver la vida con otros focos, a fijarte en las pequeñas maravillas que tienes a tu alrededor, porque no serás tú el que esté soñando…serán los demás que todavía estén en modo siesta.

Aida Blanco

 

 “ Primero únicamente se ama cuando se es amado,

luego se ama espontáneamente pero claro, deseando ser correspondido,

después se ama incluso sin ser amado,  pero aún con la tendencia de que el amor sea aceptado,

finalmente se ama de manera pura y simple, sin otro deseo ni otro gozo que el de amar”

                               La Mére 1966 

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