amor


 

Un día distinto a todos los demás sucede algo, algo inesperado e hiriente que lapida con fuerza nuestro corazón. Sentimos traicionada nuestra confianza, y nuestro mundo confiable se tambalea bajo una mirada desconcertada, dolida, desconfiada. Un hecho para ti significativo despierta tu rabia, perseguida por tu tristeza y si se lo permites el miedo se acomodará también.

Ocurre a veces que el paso del tiempo borra ese pinzamiento de forma natural y sin que apenas nos demos cuenta. Asombrosamente, que no milagrosamente, a veces podemos llegar a ver ese acontecimiento como un hecho positivo en nuestra vida de una u otra forma.

Pero hay ocasiones en las que el dolor permanece, nos mantenemos apegados al recuerdo y no somos capaces de trascender lo ocurrido. Es entonces cuando el rencor se adueña de nosotros y se nos come por dentro, alimentamos la memoria dolorosa,  reconstruimos lo acontecido des del resentimiento y nos recreamos en él con deseos tal vez de venganza. Una vez escuché una definición que no se me olvidará: “El rencor es un veneno que te bebes tú y esperas a que el otro muera”.

Cuando pasan los días, los meses, los años, y permanecemos apegados al dolor, rebuscando en  su origen, en cómo ocurrió y por qué; nos estamos envenenando de rencor. Pero, ¿qué podemos hacer si nos partieron el alma en pedacitos de hielo?

Bien sabes lo único que puedes hacer a no ser que quieras sentir añadido el peso de la culpa o de la cárcel. No por él/ella/ellos/ellas/eso sino por ti, porque tarde o temprano tendrás que resetear y seguir con tu vida, el rencor pesa mucho.

Me gustaría compartir una historia real hecha película de un hombre llamado Patrick Chamusso, víctima del apartheid en SudÁfrica. Patrick se vio envuelto en una serie de acontecimientos que acabaron por arrebatarle a su mujer, a sus hijos, su casa, su libertad, su vida. No tengo el coraje para imaginar la crueldad a la que fue sometido. Pasados unos años en de cárcel, llegó el día en que Patrick pudo acabar con uno de los principales responsables de su sufrimiento y así…. ¿y así qué?  ¿Seguir fomentando el rencor, el odio, la guerra, generación tras generación?  Esa sería la vía “fácil”, irracional, acción-reacción. Pero no fue así, decidió pintar el mundo en lugar de mancharlo y vivir la vida que le quedaba promoviendo el amor y la convivencia pacífica. Algunos dirán que fue cobarde, otros pensarán que fue tonto, a mi me parece que fue grande,  pero que muy grande. Asombroso, que no milagroso.

“El monstruo que había destruido mi vida estaba ahí… y me dije a mi mismo, Patrick puedes matarlo ahora, acaba con él. Mientras caminaba hacia él pensé… no, no,… matarlo no me ayudará. La venganza no es buena, haría cargar mas peso a esta generación y a las siguientes. Le dejaré vivir y yo seré libre. I am free and everyone is free”

Libértate de pesadas e inútiles cargas, resetea de año en año.

Aida Blanco

www.aidablanco.tk

Tengo una amiga que… ¿baila sola o baila con lobos?  Como ya habrás sospechado, con lobos no me refiero a depredadores de discoteca, sino a otros mucho más peligrosos y menos palpables. Lobos que aparecen y desaparecen en nuestras cabezas, lobos que rodean a nuestras ovejas sin que nos percatemos que están ahí, ¡con lo fáciles que son de ver en el trastero del vecino!

Hay gente ya experta en cerrar los ojos ante cualquier detalle que les advierta que están bailando con lobos. Esas fieras les ayudarán a encontrar explicaciones que les satisfagan y les permitan seguir su baile:

– Es que el patio está muy mal – Es que yo no quiero perder mi libertad – Es que soy  muy independiente – Es que yo soy distinto/a y no me dejo presionar por la sociedad convencional  – Es que miro a mi alrededor y solo veo parejas infelices quejándose  – Yo bailo solo/a porque quiero y de hecho si pudiera haría que todos lo días fueran como un domingo lluvioso…

Me parece innecesario tener que rebatir este puñado de tópicos que seguramente todos habremos utilizado en algún momento. Nuestro cerebro construye argumentos que nos parecen sólidos y los acompaña de ejemplos coherentes con ellos. Por ejemplo, el mundo está lleno de parejas insatisfechas que se lastiman y de parejas que se adoran y se hacen la vida más agradable. Pero de manera consciente o inconsciente nuestro cerebrito va a manipular la realidad reduciendo las parejas que se adoran a pequeñas excepciones de película de Hollywood y ampliando las insatisfechas a una gran mayoría de amargados/as conformistas. Esta estrategia nos ayuda a sentirnos mejor pero a la vez nos impide ver la a veces cruda realidad. El tener una vida intensa, con libertad, con sexo, con objetivos, con pasión etc., no depende de tener pareja o estar soltero, sino del tipo de relación que se establezca y los pactos creados con el otro/a o con uno mismo.

Los  motivos por los que los singles se multiplican seguro que son muchos y muy dispares,  pero a mí me ocupan especialmente los que bailan con lobos. Lobos de procedencias, edades y tamaños muy distintos, miedos presentes en nuestro día a día y en nuestras decisiones:   Nos asaltan anteriores experiencias no superadas / Nos descarta de antemano nuestra propia falta de autoestima  / Nos aterra  sufrir si el amor no es correspondido poniendo en peligro nuestro omnipresente ego  /  Nos espanta exponer nuestra aparente seguridad, nuestras carencias y nuestras sombras  /   Nos inquieta mostrarnos frágiles ante la mirada del otro  /   Nos encrespa  perder nuestro iluso control sobre la  vida  / Nos horroriza la posibilidad de rompernos  y no ser capaces de reconstruirnos.

De lo que no nos damos cuenta es de que puede que nuestros lobos se hagan dueños de nuestro baile y estemos cometiendo el mayor de los riesgos,  que es mirar nuestra danza desde la resguardada quinta fila.  Vemos bailarines que se lesionan, otros que saltan, se caen y se levantan, otros que se mimetizan de forma natural, otros fuerzan su conexión,.. Nos auto convencemos de que nosotros estamos más seguros y  en cierta forma es verdad, difícilmente nos lesionaremos sentados en la butaca pero tampoco vamos a brillar como Judy Garland en El Mago de Oz. Y no me refiero a brillar para otros sino para ti mismo/a, tú eres el máximo interesado en hacer que tu baile sea el más vivido y verdadero de los posibles, como dijo Charlie Chaplin: La vida es una obra de teatro que no permite ensayos…Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida… antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

Ámate a ti mismo para poder amar a alguien. En algún lugar leí que no hay amor suficiente capaz de llenar el vacío… de una persona que no se ama a si misma. Quiérete, cuídate, respétate…  permítete vivir la vida. No es nada ecológico dejar pasar los posibles momentos bellos que la vida nos ofrece. Suelta a tus lobos, es mucho más alto el precio de quedarte mirando cómo pasan los trenes,  que el pago de algún peaje del camino.

“Al final lo que queda es abrazarse, confiar en el otro, amar y dejarse amar en medio de la balancera que es la vida”    Fito Paez.

Aida Blanco

http://www.aidablanco.tk

Empezaron siendo unos pocos “raritos” los cuales renunciaban a seguir los patrones sociales establecidos, pero poco a poco fueron adquiriendo nuevos adeptos y se multiplicaron hasta llegar aproximadamente al  50% de la población en España. Algunos se organizan en grupos, otros van por libre; algunos se unen al clan de muy jovencitos, otros se incorporan después de pasar por experiencias más o menos traumáticas. No estoy hablando de manifestantes, desahuciados o políticos corruptos, todavía. Hablo de los “singles”, “impares” o el clásico “solterones” de toda la vida. Cada vez son más los adultos que emprenden el viaje de su vida solitos, sin un compañero/a de aventuras.  Me pregunto por qué.  Acaso la sociedad evoluciona es este sentido?  ¿Estaríamos hablando de evolución, de involución, o de adaptación? Los llamados impares eligen libremente esta opción de vida o lo hacen porque no encuentran un dúo con quien compartir su viaje? Presumen de libertad mientras Meetic y Hitch acrecientan su cartera de clientes.

Un estudio reciente de la Fundación Dexeus concluye que el principal motivo que lleva a las mujeres a retardar su maternidad es que no encuentran a su hombre ideal.  Sorprende con la famosa “crisis” que el principal motivo no sea el laboral-económico con el que nos solíamos  excusar.  ¿Qué ha cambiado?  ¿Tal vez seamos más sinceras? ¿En qué pensamos cuando hablamos de hombre ideal? Cuánto daño ha hecho Dirty Dancing y sus semejantes al amor terrenal…

¿Acaso no encontramos lo que queremos? ¿O no sabemos lo que buscamos? ¿U olvidamos eso de que cualquier elección supone también una renuncia y nos convertimos en unos postadolescentes egoístas? ¿O tal vez somos buscadores de emociones “fast food” saltando de fuente en fuente en el momento en el que el agua de las montañas deja de fluir caudalosa? ¿O esperamos que Brad Pitt llegue montado en su caballo y sus melenas al viento y nos invite a gritar los emoticonos a pleno pulmón? ¿Acaso la evolución tecnológica implica una involución emocional? Me pregunto si Facebook, Twitter o Whatsapp nos ayudan a conectar con el otro, o si pueden incluso potenciar el aislamiento parcheando las necesidades relacionales básicas. Ojalá fuera tan fácil expresar nuestras emociones a alguien como clicar un “me gustas” o un ambiguo emoticono, ¿verdad?

En Japón, supuesta sociedad evolucionada, se han popularizado los Neko cafés, espacios en donde los clientes pueden acariciar y alimentar gatos para cubrir sus carencias de contacto y afectividad. Adoro los gatos y a casi cualquier bicho viviente pero me parece profundamente triste. ¿Acaso es más fácil relacionarse con un animal que con un igual? Seguramente sí, los humanos somos como bolas de contradicciones e incomprensiones  chocando entre sí, los animales en cambio son claros y directos en sus intenciones, miedos y pasiones. Cabría ver si la convivencia con un animal resulta un sucedáneo comparable,  no solo a nivel afectivo sino en el terreno del compartir, emprender, crear, proyectar, aprender, evolucionar, y todos esos infinitivos que requieren a dos naranjas enteras decididas a nadar de la mano por el río de la incertidumbre.

Continuará…

Aida Blanco

http://www.aidablanco.tk

Chico conoce a chica, chica conoce a chico, chica/o conoce a chica/o, o cualquiera de sus variantes… sus miradas se cruzan durante unos intensos segundos… y allí, en ese preciso instante nace el amor. MENTIRA.  Tal vez sería más fácil, tal vez no, pero en mi opinión solamente podemos ver el nacimiento del amor en una mirada creyendo en la magia de Walt Disney. Me explicaré.

Cuando conoces a alguien tienes la sensación de empezar una historia desde el principio, de plantar una semillita que crecerá, un árbol esplendoroso con fuertes raíces y proyectado hacia las estrellas. Pero en la vida terrenal la pareja no nace cuando sus caminos se encuentran;  cuando se cruzan por primera vez sus corazones tienen ya un pesado recorrido, y en este caso el tener más o menos historial no implica llevar más o menos peso. En el corazón de nuestros dos protagonistas se pueden apreciar una serie de ranuras, huecos, pozos…que nos dan información sobre el camino recorrido con sus pequeñas o grandes heridas deseablemente cicatrizadas.

De nuestro corazón se desprenden también una serie de cuerdas, cada una de ellas tirará en una dirección y en caso de tirar en direcciones opuestas o contaminadas, podemos llegar a entender lo que es amar y sentirse amado de maneras muy poco saludables. ¿Cómo se llaman esas cuerdas? Te preguntarás. No te creas que las cuerdas tienen nombre de EX, que también, sin embargo el amarre más poderoso tiene el nombre de la primera persona que nos haya querido: mamá, papá, abuelo/a, nanny,… y la dirección y intensidad de esa cuerda depende de cómo nos hayamos sentido amados.

Ese primer contacto con el amor nos marca la vida, que no es lo mismo que determinarla, pero sí tiene un peso importante. A ello le seguirán la música y los ruidos a los que hayamos prestado atención durante toda la vida sobre el amor, que junto a nuestras propias experiencias y deseos, marcarán nuestros miedos, necesidades y expectativas….una agenda oculta que pocos descifran en sí mismos y es la responsable de que algunos se embarquen día tras día en relaciones condenadas al fracaso.

Antes de soltar amarras y navegar a toda vela, uno debería preguntarse qué tipo de barco quiere, qué cambios debe hacer en su propia embarcación para no convertirse en un Costa Concordia, y eso supone: Conocer y tomar el control de sus propias anclas para no ser tirado por las de otros buques, explorar a fondo su motor para saber qué mecanismo de base tiene y qué mejoras le hemos ido añadiendo desde ese primer contacto con él, también deberá revisar bien su cubierta puesto que a mar abierto no es momento para cicatrizar heridas abiertas. Y por supuesto debe plantearse por qué tipo de mares ha transitado y si están allí los paisajes que quiere recorrer, porque para navegar por el Mar Muerto uno no puede salir del Mediterráneo aunque lo tenga más cerquita…

No te olvides que al igual que tú, las otras embarcaciones también tienen su propia historia y su propia hoja de ruta, sería bonito rescatar un velero que pide auxilio a gritos, pero el servicio de reparaciones está en el puerto y acabaríamos recreando un romántico Titanic. Un barco dependiente necesita acercarse a tierra firme para conocer y curar sus propias heridas, solamente así podrá algún día hacerse al amOr!   

 

                                                                                                                                                                                                                                Aida Blanco

www.aidablanco.com

 

Hablar de amor, energía, espiritualidad,… es como querer abrazar la brisa con las manos. ¿Cómo puedo describir esa fuerza que nos sale por los poros cuando nos sentimos intensamente vivos?

 Te propongo que recuerdes un momento en el que tu cuerpo te impulsara a saltar de alegría, en el que a tus ojos les faltara tiempo para comerse toda la belleza desplegada ante ti, en el que te sintieras parte de todo y con todo, en el que tu sonrisa brotara de las más pequeña de tus células y tu voz te incitara a cantar agradecido a la vida…

¿Lo tienes? ¿Cómo le llamas a eso? Tal vez bienestar si es un momento de plenitud,  éxtasis si es un momento eufórico, serenidad si es el reflejo de tu paz interior… Todos ellos y muchos otros forman parte de ese amor a la vida tan difícil de plasmar en palabras, y es que a veces tenemos la sensación de que los conceptos se nos quedan cortos ante el sentir de las emociones.

El AMOR  no lo podemos comprar en Ebay, pero tampoco podemos perderlo aunque haya días que sintamos que se nos ha escurrido entre los dedos. Él permanece siempre en nuestro interior aunque de vez en cuando se eche una siesta. El amor siempre está ahí esperando para despertar, crecer y contagiar. Tan solo tienes que prestar atención a todos los “Sí” que te da la vida, a todo aquello que admiras, que te gusta, que quieres. Rodeándote de personas y lugares que irradien energía positiva y abriendo puertas a las oportunidades para sumergirte en la valiente aventura de vivir conscientemente.  

Permíteme un consejo: Abre bien tus ojos y mira más allá de ellos, sólo tienes que estar atento y pronto te darás cuenta de que cuanto más amor sientes y regalas, más amor recibes gratuitamente y sin límite de descargas.

Y por último, no te asustes cuando empieces a ver la vida con otros focos, a fijarte en las pequeñas maravillas que tienes a tu alrededor, porque no serás tú el que esté soñando…serán los demás que todavía estén en modo siesta.

Aida Blanco

 

 “ Primero únicamente se ama cuando se es amado,

luego se ama espontáneamente pero claro, deseando ser correspondido,

después se ama incluso sin ser amado,  pero aún con la tendencia de que el amor sea aceptado,

finalmente se ama de manera pura y simple, sin otro deseo ni otro gozo que el de amar”

                               La Mére 1966 

“Toda la sal, todo el azúcar, todo el vino,
toda mi vida, solo deseo vivirla contigo.
Toda la luz, todo el oscuro, todo lo que escribo,
todo el camino ardo en deseos de andarlo contigo.
Con tu amor siento calma y a la orilla del rio,
tu calor se me agarra y me llenas el alma de luz y rocío.
Con tu amor siento ganas en los cinco sentidos
y me llevas tan lejos que apenas recuerdo de donde venimos.

                                                                                                          Rosana”

 

Se encendió el fuego en tu corazón, has conocido a la persona más maravillosa del mundo. Puedes pasarte horas conversando, te descubres fantaseando con los momentos vividos y por vivir. Miras por la ventana y todo te parece tan lindo, sientes ilusión por hacer nada juntos, deseas acercarte a su boca y perderte en sus fluidos, todo lo que dice te parece inteligente y único, además es tan guapo/a… aunque te resistas a hacerlo hablas de él/ella con todo el mundo, los más generosos te dicen que eso se acaba rápido, pero tu sabes que tu caso es diferente y durará para siempre.

Enamoramiento: Dícese de la única una enfermedad cuya vacuna nadie se pondría, produce cambios en tu estado emocional, en tu comportamiento y en tu cerebro, que alteran por completo tu día a día rutinario para convertirlo en una realidad con banda sonora de Gene Kelly en Bailando Bajo la Lluvia.

Mientras nuestras emociones y pensamientos se retroalimentan para hacernos sentir más vivos que nunca, nuestro cerebro genera una sustancia denominada feniletilamina (conocida como la hormona del amor) que provoca la secreción de la dopamina y la norepinefrina, y disminuye los niveles de serotonina. Sus efectos son parecidos a las “anfetaminas”, las cuales producen un aumento en la energía física y creatividad.

Este síndrome que nos llena la vida de colores no perdura a nivel químico más de 2-3 años y pasada la fogosidad de las llamas iniciales,  nuestro cuerpo que tiende a ahorrar energía, dejará poco a poco de producir feniletilamina poniendo en peligro las relaciones que no hayan creado las brasas necesarias para que el fuego perdure a largo plazo. Esa relación más sosegada es a lo que llamamos amor y se fundamenta en el apego. El apego se relaciona con la oxitocina y vasopresina, hormonas que también afectan al circuito cerebral del placer pero su duración puede prolongarse años, décadas o incluso toda la vida. De hecho se han hecho estudios que demuestran que la secreción de oxitocina refuerza el vínculo maternal y la unión prolongada de parejas, así que podríamos llamarle la hormona del amor a largo plazo. Te preguntarás qué podemos hacer para generarla de manera natural, ¿verdad? Teniendo en cuenta que los momentos en los que más oxitocina producimos es en las interacciones sociales placenteras, en el parto y lactancia, y en el orgasmo… creo que no es una hormona que pida un gran sacrificio.

¿Suficiente con producir oxitocina para mantener relaciones satisfactorias a largo plazo?  Ojalá. Mi abuela suele decirme… “es que ahora no aguantáis nada, así es imposible lograr que algo dure”. ¿Tendrá razón?, cuando algo requiere un poco de esfuerzo por nuestra parte solemos dejarlo y cambiarlo por otro, puro reflejo de la sociedad de consumo. Muchos vivimos en una especie de monogamia encadenada saltando de pareja en pareja, de manera que no podemos crear una estabilidad y unos lazos fuertes y duraderos. Las consecuencias de esta independencia y discutible libertad pueden ser la soledad, las adicciones a estímulos rápidos, el vacío interior…  quizás una vida distraída de lo verdaderamente importante.

Yo quiero aprender el arte de amar, ¿y tu? ¿Cuáles son las bases sobre las que se sustenta una pareja con amor? Según Robert J. Sternberg (psicólogo estadounidense) los tres componentes que juntos formarían un amor completo serían: intimidad (sentimientos de acercamiento, vínculo, conexión), pasión (deseo de unión con el otro) y compromiso (decisión y compromiso de amar). ¿Qué opinas? ¿Cuáles crees en tu opinión que son los ingredientes indispensables para formar y mantener unas buenas brasas?

Aida Blanco

 

¿Has amado alguna vez? No me refiero a si has querido a alguien o algo, si has deseado tenerlo cerca de ti, verlo, sentirlo, hacerlo tuyo; me pregunto si puedes responderte a ti mismo sinceramente que has amado. El amor con todas sus letras no puede nacer de una carencia, de una necesidad de afecto, apoyo, aceptación; sería algo así como un pequeño riachuelo que se dispersa para abarcar las flores del campo obteniendo así su cariño. Antes de poder entregar su fluido debe nutrirse a si mismo hasta formar un caudal sólido en donde no exista el miedo a la sequía. Sólo entonces podrá entregarse y permitir que otros naden en él.

¿Cómo sabemos si nuestro deseo de amar viene de la necesidad básica que todos tenemos de sentirnos amados? ¿Cómo estar seguros de que esa fantástica autoestima de la que creemos gozar (algunos) no es un autoengaño de nuestro cerebro? ¿Cuánto te amas a ti mismo? Es una pregunta que suele resultar incómoda por creencias sociales que pueden llegar a hacernos sentir culpables por amarnos a nosotros mismos. Sino sabemos reconocernos, aceptarnos, valorarnos, cuidarnos y respetarnos como somos, ¿cómo pretendemos hacerlo con otra persona? Te propongo que numeres 15 cosas por las que te amas y además te las creas. Si es una tarea sencilla para ti ya puedes pasar al siguiente párrafo, en caso contrario este puede ser un buen momento para iniciar una bonita historia de amor con alguien que nunca se separará de ti. Disfruta de estos pensamientos:

En nuestro proceso de desarrollo los seres humanos pasamos por tres etapas que no necesariamente llegan a culminarse. En la niñez somos totalmente dependientes puesto que necesitamos de unos padres o  un tutor que nos alimente, nos proteja y nos haga sentir queridos. En la adolescencia anhelamos ser independientes y cuando llegamos a la etapa de la madurez tenemos la opción de evolucionar hacia la interdependencia. La interdependencia es un tipo de vínculo constructivo en el que ambas partes pueden ayudarse y crecer juntas. Para llegar a este estado es necesario gozar de autonomía personal y desapego, estableciéndose  relaciones sólidas  basadas en la libertad entre individuos. Padres, hijos, parejas, amigos, compañeros, entablan una relación de igual a igual en donde ninguna de las partes es superior/inferior a la otra. 

 Tópicos como “la media naranja” no ayudan a crear relaciones de pareja satisfactorias ya que parten de la idea de una mitad en busca de otra que la complemente. En este caso se establece un vínculo de co-dependencia y desigualdad en la relación. La creencia subyacente sería “no me abandones, no quiero quedarme solo” o “yo te doy lo que tú quieres y tu me das lo que yo necesito” partiendo de vacíos emocionales.  

Observando el tipo de relaciones que has tenido puedes valorar cuál es tu manera de aproximarte al amor, qué buscas en tus relaciones y cómo las vives. ¿Esperas que te llamen cuando te encuentras mal o  triste? ¿Exiges que te quieran sin darle al otro lo que necesita?, ¿Crees que el otro es responsable de tu felicidad? ¿Te enfadas cuando no actúa como tú quieres? ¿Esperas que adivine lo que deseas? Estas sensaciones delatan una relación de dependencia que raramente llegará a buen puerto. Canciones como No sé por qué te quiero”   de Ana Belén describen este tipo de vínculos, pero encontramos muchas otras que con sólo el título podemos intuir qué mensaje encierran: Vivo por ella (Andrea Bocelli), Sin ti muero (La quinta estación), Sin ti no soy nada (Amaral), Te necesito (Shakira)… Los mensajes de estas canciones que resuenan cada día en nuestros oídos y tarareamos sus letras mientras nos duchamos sin siquiera darnos cuenta de su significado, van directos al inconsciente y nos marcan desde  la más temprana infancia. Si entendemos el amar como la anulación de uno mismo por y para el otro… ¿qué ocurre cuando a alguien le dicen “mejor seamos amigos”?, ¿cómo va a vivirlo?, ¿qué recursos tiene para reorganizar sus emociones/pensamientos?, y si vamos un poco más allá… ¿cómo darse cuenta de estar inmerso en una relación que no nos satisface si creemos que “sin ti no sé vivir”?

Amar no es tarea fácil, como dijo Erich Fromm: “Prácticamente no existe ninguna otra actividad o empresa que se inicie con tan tremendas esperanzas y expectaciones, y que, no obstante, fracase tan a menudo como el amor. Si ello ocurriera con cualquier otra actividad, la gente estaría ansiosa por conocer los motivos del fracaso y por corregir sus errores -o renunciaría a la actividad. Puesto que lo último es imposible en el caso del amor, sólo parece haber una forma adecuada de superar el fracaso del amor, y es examinar las causas de tal fracaso y estudiar el significado del amor. El primer paso a dar es tomar conciencia de que el amor es un arte, tal como es un arte el vivir.”

Aida Blanco