miedo


 

Un día distinto a todos los demás sucede algo, algo inesperado e hiriente que lapida con fuerza nuestro corazón. Sentimos traicionada nuestra confianza, y nuestro mundo confiable se tambalea bajo una mirada desconcertada, dolida, desconfiada. Un hecho para ti significativo despierta tu rabia, perseguida por tu tristeza y si se lo permites el miedo se acomodará también.

Ocurre a veces que el paso del tiempo borra ese pinzamiento de forma natural y sin que apenas nos demos cuenta. Asombrosamente, que no milagrosamente, a veces podemos llegar a ver ese acontecimiento como un hecho positivo en nuestra vida de una u otra forma.

Pero hay ocasiones en las que el dolor permanece, nos mantenemos apegados al recuerdo y no somos capaces de trascender lo ocurrido. Es entonces cuando el rencor se adueña de nosotros y se nos come por dentro, alimentamos la memoria dolorosa,  reconstruimos lo acontecido des del resentimiento y nos recreamos en él con deseos tal vez de venganza. Una vez escuché una definición que no se me olvidará: “El rencor es un veneno que te bebes tú y esperas a que el otro muera”.

Cuando pasan los días, los meses, los años, y permanecemos apegados al dolor, rebuscando en  su origen, en cómo ocurrió y por qué; nos estamos envenenando de rencor. Pero, ¿qué podemos hacer si nos partieron el alma en pedacitos de hielo?

Bien sabes lo único que puedes hacer a no ser que quieras sentir añadido el peso de la culpa o de la cárcel. No por él/ella/ellos/ellas/eso sino por ti, porque tarde o temprano tendrás que resetear y seguir con tu vida, el rencor pesa mucho.

Me gustaría compartir una historia real hecha película de un hombre llamado Patrick Chamusso, víctima del apartheid en SudÁfrica. Patrick se vio envuelto en una serie de acontecimientos que acabaron por arrebatarle a su mujer, a sus hijos, su casa, su libertad, su vida. No tengo el coraje para imaginar la crueldad a la que fue sometido. Pasados unos años en de cárcel, llegó el día en que Patrick pudo acabar con uno de los principales responsables de su sufrimiento y así…. ¿y así qué?  ¿Seguir fomentando el rencor, el odio, la guerra, generación tras generación?  Esa sería la vía “fácil”, irracional, acción-reacción. Pero no fue así, decidió pintar el mundo en lugar de mancharlo y vivir la vida que le quedaba promoviendo el amor y la convivencia pacífica. Algunos dirán que fue cobarde, otros pensarán que fue tonto, a mi me parece que fue grande,  pero que muy grande. Asombroso, que no milagroso.

“El monstruo que había destruido mi vida estaba ahí… y me dije a mi mismo, Patrick puedes matarlo ahora, acaba con él. Mientras caminaba hacia él pensé… no, no,… matarlo no me ayudará. La venganza no es buena, haría cargar mas peso a esta generación y a las siguientes. Le dejaré vivir y yo seré libre. I am free and everyone is free”

Libértate de pesadas e inútiles cargas, resetea de año en año.

Aida Blanco

www.aidablanco.tk

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sol

¿Qué ha pasado chicos? ¿Ha empezado el chico de la mochila? ¿El de las gomitas? No señores, este conflicto tan incómodo de visualizar pone de manifiesto los prejuicios de sus papás y mamás, de sus familias, de su entorno, de ti y de mí. Todos en algún momento hemos podido hacer un comentario, un tono, una mirada… que el niño que corretea por alrededor se traga sin degustar.

Nos preguntamos cómo es capaz el hombre de llegar a cometer barbaridades como las que vemos en los titulares demasiado a menudo. ¿Crees que alguien puede llegar a semejantes manifestaciones de odio sin haberse sobrealimentado previamente de bocaditos racistas, clasistas, sexistas, clasistas, u otros transgénicos intolerantes, combinados con un tono de desprecio, de rabia, de miedo y resentimiento? Se dice que la esperanza está en los niños pero los niños son lo que comen, les va a costar tener la mente libre si se les alimenta directa o indirectamente de viejos prejuicios.

Nadie nace odiando, nacemos débiles, necesitados, dependientes, deseosos de amor y cariño. No voy a decir que el ser humano es bueno por naturaleza, porque como cualquier otro animal es capaz de matar, y lamentablemente no solo por hambre o por protección, también por rabia, miedo o rencor.

Ideas radicales racistas, culturales, religiosas, económicas, nacionalistas, clasistas, de poder,… llegan a hacerse con la mente y el cuerpo de quienes se pierden en ellas. Olvidan su propia persona para defender una creencia y dar con ello sentido a su vida. Curiosamente los más radicales son los más débiles, puesto que no tienen el valor y fortaleza necesarios para tolerar la diferencia y convivir con ella.
Una creencia no es otra cosa que una idea muy aferrada en la mente. Las ideas y creencias cambian cuando lo hacen las circunstancias. Yo tengo la creencia por ejemplo que el universo es infinito, pero si mañana las nuevas investigaciones muestran lo contrario, mi idea cambia, se transforma, evoluciona. Las creencias son solo mapas que nos facilitan la vida con “certezas provisionales”, pero no hay que aferrarse a ellas. Ninguna idea es permanente, irrefutable, incuestionable. Que no compartamos creencias con otra persona o grupo no significa que su mirada no sea respetable y que no podamos coexistir en paz con ella.

Compartamos ese mismo sol con palabras, tonos, gestos y actitudes que nos nutran de amor, respeto y tolerancia a la similitud y a la diferencia. Le servirá al mundo, te servirá a ti.

Aida Blanco
http://www.aidablanco.tk

Tengo una amiga que… ¿baila sola o baila con lobos?  Como ya habrás sospechado, con lobos no me refiero a depredadores de discoteca, sino a otros mucho más peligrosos y menos palpables. Lobos que aparecen y desaparecen en nuestras cabezas, lobos que rodean a nuestras ovejas sin que nos percatemos que están ahí, ¡con lo fáciles que son de ver en el trastero del vecino!

Hay gente ya experta en cerrar los ojos ante cualquier detalle que les advierta que están bailando con lobos. Esas fieras les ayudarán a encontrar explicaciones que les satisfagan y les permitan seguir su baile:

– Es que el patio está muy mal – Es que yo no quiero perder mi libertad – Es que soy  muy independiente – Es que yo soy distinto/a y no me dejo presionar por la sociedad convencional  – Es que miro a mi alrededor y solo veo parejas infelices quejándose  – Yo bailo solo/a porque quiero y de hecho si pudiera haría que todos lo días fueran como un domingo lluvioso…

Me parece innecesario tener que rebatir este puñado de tópicos que seguramente todos habremos utilizado en algún momento. Nuestro cerebro construye argumentos que nos parecen sólidos y los acompaña de ejemplos coherentes con ellos. Por ejemplo, el mundo está lleno de parejas insatisfechas que se lastiman y de parejas que se adoran y se hacen la vida más agradable. Pero de manera consciente o inconsciente nuestro cerebrito va a manipular la realidad reduciendo las parejas que se adoran a pequeñas excepciones de película de Hollywood y ampliando las insatisfechas a una gran mayoría de amargados/as conformistas. Esta estrategia nos ayuda a sentirnos mejor pero a la vez nos impide ver la a veces cruda realidad. El tener una vida intensa, con libertad, con sexo, con objetivos, con pasión etc., no depende de tener pareja o estar soltero, sino del tipo de relación que se establezca y los pactos creados con el otro/a o con uno mismo.

Los  motivos por los que los singles se multiplican seguro que son muchos y muy dispares,  pero a mí me ocupan especialmente los que bailan con lobos. Lobos de procedencias, edades y tamaños muy distintos, miedos presentes en nuestro día a día y en nuestras decisiones:   Nos asaltan anteriores experiencias no superadas / Nos descarta de antemano nuestra propia falta de autoestima  / Nos aterra  sufrir si el amor no es correspondido poniendo en peligro nuestro omnipresente ego  /  Nos espanta exponer nuestra aparente seguridad, nuestras carencias y nuestras sombras  /   Nos inquieta mostrarnos frágiles ante la mirada del otro  /   Nos encrespa  perder nuestro iluso control sobre la  vida  / Nos horroriza la posibilidad de rompernos  y no ser capaces de reconstruirnos.

De lo que no nos damos cuenta es de que puede que nuestros lobos se hagan dueños de nuestro baile y estemos cometiendo el mayor de los riesgos,  que es mirar nuestra danza desde la resguardada quinta fila.  Vemos bailarines que se lesionan, otros que saltan, se caen y se levantan, otros que se mimetizan de forma natural, otros fuerzan su conexión,.. Nos auto convencemos de que nosotros estamos más seguros y  en cierta forma es verdad, difícilmente nos lesionaremos sentados en la butaca pero tampoco vamos a brillar como Judy Garland en El Mago de Oz. Y no me refiero a brillar para otros sino para ti mismo/a, tú eres el máximo interesado en hacer que tu baile sea el más vivido y verdadero de los posibles, como dijo Charlie Chaplin: La vida es una obra de teatro que no permite ensayos…Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida… antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

Ámate a ti mismo para poder amar a alguien. En algún lugar leí que no hay amor suficiente capaz de llenar el vacío… de una persona que no se ama a si misma. Quiérete, cuídate, respétate…  permítete vivir la vida. No es nada ecológico dejar pasar los posibles momentos bellos que la vida nos ofrece. Suelta a tus lobos, es mucho más alto el precio de quedarte mirando cómo pasan los trenes,  que el pago de algún peaje del camino.

“Al final lo que queda es abrazarse, confiar en el otro, amar y dejarse amar en medio de la balancera que es la vida”    Fito Paez.

Aida Blanco

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Empezaron siendo unos pocos “raritos” los cuales renunciaban a seguir los patrones sociales establecidos, pero poco a poco fueron adquiriendo nuevos adeptos y se multiplicaron hasta llegar aproximadamente al  50% de la población en España. Algunos se organizan en grupos, otros van por libre; algunos se unen al clan de muy jovencitos, otros se incorporan después de pasar por experiencias más o menos traumáticas. No estoy hablando de manifestantes, desahuciados o políticos corruptos, todavía. Hablo de los “singles”, “impares” o el clásico “solterones” de toda la vida. Cada vez son más los adultos que emprenden el viaje de su vida solitos, sin un compañero/a de aventuras.  Me pregunto por qué.  Acaso la sociedad evoluciona es este sentido?  ¿Estaríamos hablando de evolución, de involución, o de adaptación? Los llamados impares eligen libremente esta opción de vida o lo hacen porque no encuentran un dúo con quien compartir su viaje? Presumen de libertad mientras Meetic y Hitch acrecientan su cartera de clientes.

Un estudio reciente de la Fundación Dexeus concluye que el principal motivo que lleva a las mujeres a retardar su maternidad es que no encuentran a su hombre ideal.  Sorprende con la famosa “crisis” que el principal motivo no sea el laboral-económico con el que nos solíamos  excusar.  ¿Qué ha cambiado?  ¿Tal vez seamos más sinceras? ¿En qué pensamos cuando hablamos de hombre ideal? Cuánto daño ha hecho Dirty Dancing y sus semejantes al amor terrenal…

¿Acaso no encontramos lo que queremos? ¿O no sabemos lo que buscamos? ¿U olvidamos eso de que cualquier elección supone también una renuncia y nos convertimos en unos postadolescentes egoístas? ¿O tal vez somos buscadores de emociones “fast food” saltando de fuente en fuente en el momento en el que el agua de las montañas deja de fluir caudalosa? ¿O esperamos que Brad Pitt llegue montado en su caballo y sus melenas al viento y nos invite a gritar los emoticonos a pleno pulmón? ¿Acaso la evolución tecnológica implica una involución emocional? Me pregunto si Facebook, Twitter o Whatsapp nos ayudan a conectar con el otro, o si pueden incluso potenciar el aislamiento parcheando las necesidades relacionales básicas. Ojalá fuera tan fácil expresar nuestras emociones a alguien como clicar un “me gustas” o un ambiguo emoticono, ¿verdad?

En Japón, supuesta sociedad evolucionada, se han popularizado los Neko cafés, espacios en donde los clientes pueden acariciar y alimentar gatos para cubrir sus carencias de contacto y afectividad. Adoro los gatos y a casi cualquier bicho viviente pero me parece profundamente triste. ¿Acaso es más fácil relacionarse con un animal que con un igual? Seguramente sí, los humanos somos como bolas de contradicciones e incomprensiones  chocando entre sí, los animales en cambio son claros y directos en sus intenciones, miedos y pasiones. Cabría ver si la convivencia con un animal resulta un sucedáneo comparable,  no solo a nivel afectivo sino en el terreno del compartir, emprender, crear, proyectar, aprender, evolucionar, y todos esos infinitivos que requieren a dos naranjas enteras decididas a nadar de la mano por el río de la incertidumbre.

Continuará…

Aida Blanco

http://www.aidablanco.tk

Empezamos… empezamos fuerte visitando una isla que todos conocemos y tiene una gran influencia en nuestras vidas… primer desembarque: El Miedo.

… El miedo es una de esas emociones con muy mala prensa pero con muchos adeptos. Cuando sentimos miedo estamos anticipando algo que va a suceder y percibimos como peligroso. Éste miedo puede estar justificado (por ejemplo: si nos encontramos indefensos delante de un oso polar hambriento), o  imaginado (por ejemplo: miedo a contradecir la opinión de nuestro superior). El miedo justificado es indispensable para sobrevivir, pero ¿qué pasa con el miedo imaginado? Ese miedo anticipatorio a una realidad futura que tal vez nunca llegue a suceder y nos impide volar.  

 
Para inducirnos a la reflexión, tenemos el honor de contar con Salvador García, fundador de Consultores Sin Fronteras y principal promotor del I Congreso de No Miedo: Construyendo confianza, que tuvo lugar el pasado 28 de noviembre. Salvador ha querido compartir con nosotros una breve reflexión de lo que se vivió en Barcelona:

 
 Salvador, cuéntanos sobre el congreso…

Resulta sorprendente que, siendo el miedo la principal fuerza históricamente inhibidora de nuestro desarrollo personal, organizativo y social como seres humanos en búsqueda de la felicidad, no se hubiera realizado nunca un   encuentro de expertos y ciudadanos sobre el tema.

–      Asistieron al Congreso cerca de trescientas  personas  provenientes principalmente del mundo de la empresa, de la universidad, del teatro y de la acción social. A su vez, fue seguido por la red social Twiter de Internet  por  más de otras 5.000 personas.

–      El Congreso empezó con un silencio colectivo de un minuto de duración , en el que los participantes   fueron invitados a conectar con su Fuente Creativa interior para desde ahí proyectar una intención de  que el encuentro fuera realmente útil para conquistar nuestros miedos como fuentes de aprendizaje y construir  confianza  en nosotros mismos y en el mundo que nos rodea.

–      A lo largo de la mañana, un grupo de expertos académicos, empresariales y biográficos en la conquista de miedos fue creando diálogos constructivos dinamizados por una actriz “sin miedo” y presentados por diversas personas del mundo de la empresa y de la acción social

–      Al finalizar la sesión, se proyectó un video de Deepack Chopra sobre el miedo específicamente realizado para la ocasión a través del Foro Barcelona de  la Alianza para la Nueva Humanidad.

–      Por la tarde, todos los participantes fueron generando sus propias conclusiones con la ayuda de conductores de grupos. Al final, todos nos abrimos a la construcción de confianza y nos unimos con la Cinta sin  Fronteras mientras un  cantautor nos regalaba la canción de Consultores sin Fronteras.

–      A lo largo de toda la jornada se fueron recogiendo firmas  a favor del  Manifiesto no Miedo, en el que considerando que,  en este momento de la historia, los actuales mecanismos de control social políticos, religiosos, económicos y educativos generadores de  temor e inhibición colectiva son especialmente sutiles y efectivos, se generan compromisos individuales a construir confianza en mismos y en los demás.

–      En breve, aparecerá un libro electrónico con los contenidos de los diálogos creativos y las conclusiones de los participantes. Entre ellas destaca la necesidad de constituirnos autores de nuestra propia vida y la de construir confianza en los entornos en los que nos movemos, ya sean empresariales, educativos o familiares. En a actualidad, estamos preparando la realización de nuevos Congresos no Miedo en Madrid y en Caracas. Y estamos abiertos a otras sedes.

Gracias por permitirnos este paseo por el congreso con estas líneas, puedo preguntarte a nivel personal, ¿a qué conclusiones has llegado gracias a ésta experiencia?

–      Trabajar en equipo es una maravilla. Para mí es una nueva experiencia. Liderar es, realmente, inspirar y  legitimar nuevas posibilidades de acción, quitando miedos y construyendo confianza individual y grupal. De ahí surge la iniciativa creativa y el máximo rendimiento.

–       El ego se alimenta del miedo. El miedo es la principal barrera para vaciarlo de sombras del pasado y para liberarlo de las cadenas de la preocupación por el futuro. Con miedo no hay Presencia.

 En pocas palabras….

 –      ¡Osar o no ser!¡Menos miedo y más confianza¡ ¡La utopía transforma la realidad!

 

Con estas palabras movilizadoras podemos empezar a mirar hacia dentro y iluminar nuestros propios miedos. Qué tentador buscar la receta, el pack anti-miedo, el boleto del coraje… pero no sigamos buscando fuera lo que sabemos que sólo encontraremos adentro. Si me permitís voy a empezar a poner nombre y apellidos a mi mayor miedo, no sólo porque así lo identifico y no lo dejo actuar desde la sombra (desde donde puede influir en mi cuando y como quiera), sino también porque anunciándolo a los cuatro vientos ese miedo empieza a hacerse pequeñito y mi coraje más grande.

–  Hola soy Aida y tengo miedo a la soledad, a no sentirme querida, al rechazo, a sentir que mi vida es un sinsentido sin los demás.  Me da miedo lo que yo imagino que tú piensas mientras lees esto… este miedo imaginario y con pretenciones adivinas, es el que podría hacer que decidiera no publicar este escrito, o no decirle algo a alguien por miedo a su reacción, o no ir a ese sitio en donde seguro no encajo, o no relacionarme con personas que seguro no van a querer perder el tiempo conmigo, etc, etc.

Evidentemente estoy exagerando, o quizá no. El caso es que estos miedos imaginarios existen y no resulta fácil a    veces ver la otra cara y pensar que tal vez el escrito pueda interesar a alguien, ver la posibilidad que la reacción que tendrá esa persona con lo que le quieres decir será positiva, imaginarte en cualquier sitio porqué nadie somos tan diferentes como para “no encajar”, y ¿qué es eso de “perder el tiempo conmigo”? ¿no sería más productivo pensar en todo aquello que sí puedes aportarle?, todo el mundo puede gozar de estar contigo, además no podemos ponernos en la mente y cuerpo del otro y decidir por él, debemos tener la confianza en que sabrá gestionar su tiempo y si lo dedica a nosotros es porque quiere, démosle la posibilidad de decidir por él/ella mismo/a. Eso sí, si decidiese no compartir su tiempo con nosotros…está haciendo uso de su libertad, no por ello perdemos o ganamos valor.

 

Una vez sabes quien es tu enemigo ya tienes hacia donde apuntar y seguramente con qué estratégias liberarte de él. El coraje no es la ausencia de miedo, sino la consciencia de que hay algo por lo que vale la pena arriesgarse.

Y tú, ¿que harías si no tuvieras miedo?

El turno para navegantes no anónimos ha empezado…

 

Aida Blanco