¿Sabes lo q es una pulpería? La primera vez que oí ese término pensé en un restaurante portuario o en una comunidad de ligones de tercera, pero andaba algo despistada. Una pulpería resultó ser un establecimiento típico de latinoamerica, en donde se vende poco menos que “de todo” al alcance de los omnipotentes tentáculos del vendedor, de ahí su nombre. Es un concepto opuesto a los grandes aparadores minimalistas con un diminuto bolso en medio de nada; indudablemente tendrán más productos en venta pero tienes que interesarte por ellos. En una pulpería tienes todo el stock a la vista, no hay trastienda, no hay almacén.  Habrá a quien le guste exponer todo su surtido, habrá quien prefiera preservar su stock y/o dar lugar al imaginario del visitante.

Por ahí van mis pensamientos.

¿Recuerdas alguna ocasión en la que antes de sentarte con alguien, te haya contado ya todas sus maestrías y destrezas? Al margen de estar infringiendo todas las normas básicas de seducción, esa sobre-exposición de la persona nos da pistas del vacío que puede haber en su almacén o de la falta de seguridad que tiene en si mismo/a, siempre me pareció sospechosa esa necesidad de auto referenciarse.

Los hay que utilizan otra táctica, podemos llamarla Vuitton. Creen saber venderse y te muestran la joya de la corona, eso que suponen que la gente valora de ellos, te lo exponen en un aparador radiante con todas sus florituras. Sin olvidarse de esconder bien la trastienda, no vaya a ser que viéramos algo no digno de falsificar. Pero ignoran que tal vez lo que nosotros valoramos esté precisamente oculto entre esos productos sin firma.

¿Puedo preguntarte cuál es tu estrategia? Ah claro, tú no te vendes, ni yo tampoco, hablemos pues de los demás.

Si pensamos en un buen vendedor de lo que sea que nos hayamos cruzado alguna vez, seguramente nos daremos cuenta de que en lugar de intentar enchufarnos su stock dando palos de ciego, se ocupa de conocernos y averiguar cuáles son nuestros intereses. Nos pregunta, nos escucha, pone el foco en nosotros en lugar de en sus argumentos. Y ahí está su fuerza, en cómo nos hace sentir, en cómo se interesa y en cómo paulatinamente se va dando a conocer.  Y te preguntarás… y si se encuentran dos de los buenos, ¿qué ocurre? ¿Quién se interesa? ¿Quién descubre? ¿Quién argumenta?  Ahí está la gracia… ahí está el juego, bienvenida seducción.

ImagenConclusión, ni pulpería ni Vuitton, interésate realmente por conocer a quien tienes enfrente y en cuanto percibas su disposición, abre la trastienda y ve mostrando tu yo más verdadero (las florituras sólo lucen un ratito).

Te valdrá en una cita, pero de igual forma,  te valdrá en tu vida.

Aida Blanco

http://www.aidablanco.tk