Empezaron siendo unos pocos “raritos” los cuales renunciaban a seguir los patrones sociales establecidos, pero poco a poco fueron adquiriendo nuevos adeptos y se multiplicaron hasta llegar aproximadamente al  50% de la población en España. Algunos se organizan en grupos, otros van por libre; algunos se unen al clan de muy jovencitos, otros se incorporan después de pasar por experiencias más o menos traumáticas. No estoy hablando de manifestantes, desahuciados o políticos corruptos, todavía. Hablo de los “singles”, “impares” o el clásico “solterones” de toda la vida. Cada vez son más los adultos que emprenden el viaje de su vida solitos, sin un compañero/a de aventuras.  Me pregunto por qué.  Acaso la sociedad evoluciona es este sentido?  ¿Estaríamos hablando de evolución, de involución, o de adaptación? Los llamados impares eligen libremente esta opción de vida o lo hacen porque no encuentran un dúo con quien compartir su viaje? Presumen de libertad mientras Meetic y Hitch acrecientan su cartera de clientes.

Un estudio reciente de la Fundación Dexeus concluye que el principal motivo que lleva a las mujeres a retardar su maternidad es que no encuentran a su hombre ideal.  Sorprende con la famosa “crisis” que el principal motivo no sea el laboral-económico con el que nos solíamos  excusar.  ¿Qué ha cambiado?  ¿Tal vez seamos más sinceras? ¿En qué pensamos cuando hablamos de hombre ideal? Cuánto daño ha hecho Dirty Dancing y sus semejantes al amor terrenal…

¿Acaso no encontramos lo que queremos? ¿O no sabemos lo que buscamos? ¿U olvidamos eso de que cualquier elección supone también una renuncia y nos convertimos en unos postadolescentes egoístas? ¿O tal vez somos buscadores de emociones “fast food” saltando de fuente en fuente en el momento en el que el agua de las montañas deja de fluir caudalosa? ¿O esperamos que Brad Pitt llegue montado en su caballo y sus melenas al viento y nos invite a gritar los emoticonos a pleno pulmón? ¿Acaso la evolución tecnológica implica una involución emocional? Me pregunto si Facebook, Twitter o Whatsapp nos ayudan a conectar con el otro, o si pueden incluso potenciar el aislamiento parcheando las necesidades relacionales básicas. Ojalá fuera tan fácil expresar nuestras emociones a alguien como clicar un “me gustas” o un ambiguo emoticono, ¿verdad?

En Japón, supuesta sociedad evolucionada, se han popularizado los Neko cafés, espacios en donde los clientes pueden acariciar y alimentar gatos para cubrir sus carencias de contacto y afectividad. Adoro los gatos y a casi cualquier bicho viviente pero me parece profundamente triste. ¿Acaso es más fácil relacionarse con un animal que con un igual? Seguramente sí, los humanos somos como bolas de contradicciones e incomprensiones  chocando entre sí, los animales en cambio son claros y directos en sus intenciones, miedos y pasiones. Cabría ver si la convivencia con un animal resulta un sucedáneo comparable,  no solo a nivel afectivo sino en el terreno del compartir, emprender, crear, proyectar, aprender, evolucionar, y todos esos infinitivos que requieren a dos naranjas enteras decididas a nadar de la mano por el río de la incertidumbre.

Continuará…

Aida Blanco

http://www.aidablanco.tk

Chico conoce a chica, chica conoce a chico, chica/o conoce a chica/o, o cualquiera de sus variantes… sus miradas se cruzan durante unos intensos segundos… y allí, en ese preciso instante nace el amor. MENTIRA.  Tal vez sería más fácil, tal vez no, pero en mi opinión solamente podemos ver el nacimiento del amor en una mirada creyendo en la magia de Walt Disney. Me explicaré.

Cuando conoces a alguien tienes la sensación de empezar una historia desde el principio, de plantar una semillita que crecerá, un árbol esplendoroso con fuertes raíces y proyectado hacia las estrellas. Pero en la vida terrenal la pareja no nace cuando sus caminos se encuentran;  cuando se cruzan por primera vez sus corazones tienen ya un pesado recorrido, y en este caso el tener más o menos historial no implica llevar más o menos peso. En el corazón de nuestros dos protagonistas se pueden apreciar una serie de ranuras, huecos, pozos…que nos dan información sobre el camino recorrido con sus pequeñas o grandes heridas deseablemente cicatrizadas.

De nuestro corazón se desprenden también una serie de cuerdas, cada una de ellas tirará en una dirección y en caso de tirar en direcciones opuestas o contaminadas, podemos llegar a entender lo que es amar y sentirse amado de maneras muy poco saludables. ¿Cómo se llaman esas cuerdas? Te preguntarás. No te creas que las cuerdas tienen nombre de EX, que también, sin embargo el amarre más poderoso tiene el nombre de la primera persona que nos haya querido: mamá, papá, abuelo/a, nanny,… y la dirección y intensidad de esa cuerda depende de cómo nos hayamos sentido amados.

Ese primer contacto con el amor nos marca la vida, que no es lo mismo que determinarla, pero sí tiene un peso importante. A ello le seguirán la música y los ruidos a los que hayamos prestado atención durante toda la vida sobre el amor, que junto a nuestras propias experiencias y deseos, marcarán nuestros miedos, necesidades y expectativas….una agenda oculta que pocos descifran en sí mismos y es la responsable de que algunos se embarquen día tras día en relaciones condenadas al fracaso.

Antes de soltar amarras y navegar a toda vela, uno debería preguntarse qué tipo de barco quiere, qué cambios debe hacer en su propia embarcación para no convertirse en un Costa Concordia, y eso supone: Conocer y tomar el control de sus propias anclas para no ser tirado por las de otros buques, explorar a fondo su motor para saber qué mecanismo de base tiene y qué mejoras le hemos ido añadiendo desde ese primer contacto con él, también deberá revisar bien su cubierta puesto que a mar abierto no es momento para cicatrizar heridas abiertas. Y por supuesto debe plantearse por qué tipo de mares ha transitado y si están allí los paisajes que quiere recorrer, porque para navegar por el Mar Muerto uno no puede salir del Mediterráneo aunque lo tenga más cerquita…

No te olvides que al igual que tú, las otras embarcaciones también tienen su propia historia y su propia hoja de ruta, sería bonito rescatar un velero que pide auxilio a gritos, pero el servicio de reparaciones está en el puerto y acabaríamos recreando un romántico Titanic. Un barco dependiente necesita acercarse a tierra firme para conocer y curar sus propias heridas, solamente así podrá algún día hacerse al amOr!   

 

                                                                                                                                                                                                                                Aida Blanco

www.aidablanco.com

Residuos nucleares, pesticidas, transgénicos, humo… ., no son nada comparado con la intoxicación diaria que recibimos en boca de sujetos con incontinencia verbal no diagnosticada.

Contaminación degotante y sigilosa que se apodera de nuestros oídos sin pedir permiso. ¿O acaso venden tapones selectivos? Por favor háganmelo saber porque me encantaría poder filtrar el alimento que ingieren mis orejas.

“Que si fulanito es no sé qué, menganito no sé cuánto, el otro que no sabe lo que hace, mira la otra que cosa, y como puede este hacer esto, etc etc etc.”             

Me irritas, me cansas, me entristeces.

–          Sr/Sra. Incontinente: Permítame que le diga que no tiene usted ningún derecho a interferir en mi vida inyectando veneno en mi mirada y rencor en mi memoria. Qué pena que no pueda prestarle mis lentes para que se maraville con las luces de esas mismas personas a las que se entretiene criticando. Busque usted un pasatiempo menos dañino para sus coexistentes porque a nadie le gusta rodearse de negatividad disfrazada de opinión. Y pruebe a mirarse al espejo antes de ir pregonando valerosamente sus propias sombras.

 

No olvide nunca que “vemos lo que somos”… ¿Y ahora dígame, dónde decía que había visto a un gilipollas?

                                   …

 Aida Blanco

 www.aidablanco.com

Pasaba por aquí y te vi. Me pregunto hacia dónde te diriges, qué fantasmas te acompañan, cuáles son tus luces y esperanzas. Tu caminar es especial, distinto a todos los demás, se puede imitar pero no plagiar, pues cada caminar tiene su propio ritmo, rumbo y sentido. Unos pasan discretamente, otros se aseguran de ser vistos, los hay que van a ser recordados durante años y ni siquiera lo imaginan. También están los sin-rumbo, los piñón-fijo, los caminantes fugaces, los yoguis y tantos otros. Me gusta pensar que todos son necesarios o por lo menos significantes de un modo u otro, aunque no todos vayan a ser alabados o reconocidos.

Sospecho que en algún mirador del paseo te habrás detenido en silencio para preguntarte quién hay mas allá de tu DNI, qué trayecto tiene tu billete y de qué manera quieres viajar. Ante preguntas existenciales, respuestas en tono místico del tipo “Shhhhht…..Escuuucha a tu corazónnnn”, pero a pesar de detenerte a hacerlo, a veces parece tan tímido que no consigues sacarle las palabras o no eres capaz de entender su idioma. Si te detienes demasiado a descifrarlo corres el riesgo de acomodarte en un pequeño o gran cercado.  Tal vez te muevas en él sin pisar los pinchos y acantilados que hay más allá del valle, pero no podrás librarte de que tu corazón llore en mimo, mandarín o Kafkiano. Y es que por muy primaveral que sea tu cercado, no estás hecho para vivir permanentemente en un llano emocional. Necesitas sentir que estás vivo y nada mejor que una buena dosis de Dragón-Khan en vena. Seguro que encuentras entre tus recuerdos experiencias que te mantenían enganchado con sus constantes desniveles. Personas, substancias y estados que ponen en marcha esos circuitos neuronales que en un momento pueden hacerte sentir que transitas por un paisaje maravilloso y unos minutos más tarde que te asfixias en un túnel sin salida.

 Somos adictos a sentir, a través de nuestras emociones nos comunicamos con nosotros mismos y tratamos de comprendernos durante el tiempo que dura este singular paseo.

 Feliz trayecto.

 

Aida Blanco

 

Hablar de amor, energía, espiritualidad,… es como querer abrazar la brisa con las manos. ¿Cómo puedo describir esa fuerza que nos sale por los poros cuando nos sentimos intensamente vivos?

 Te propongo que recuerdes un momento en el que tu cuerpo te impulsara a saltar de alegría, en el que a tus ojos les faltara tiempo para comerse toda la belleza desplegada ante ti, en el que te sintieras parte de todo y con todo, en el que tu sonrisa brotara de las más pequeña de tus células y tu voz te incitara a cantar agradecido a la vida…

¿Lo tienes? ¿Cómo le llamas a eso? Tal vez bienestar si es un momento de plenitud,  éxtasis si es un momento eufórico, serenidad si es el reflejo de tu paz interior… Todos ellos y muchos otros forman parte de ese amor a la vida tan difícil de plasmar en palabras, y es que a veces tenemos la sensación de que los conceptos se nos quedan cortos ante el sentir de las emociones.

El AMOR  no lo podemos comprar en Ebay, pero tampoco podemos perderlo aunque haya días que sintamos que se nos ha escurrido entre los dedos. Él permanece siempre en nuestro interior aunque de vez en cuando se eche una siesta. El amor siempre está ahí esperando para despertar, crecer y contagiar. Tan solo tienes que prestar atención a todos los “Sí” que te da la vida, a todo aquello que admiras, que te gusta, que quieres. Rodeándote de personas y lugares que irradien energía positiva y abriendo puertas a las oportunidades para sumergirte en la valiente aventura de vivir conscientemente.  

Permíteme un consejo: Abre bien tus ojos y mira más allá de ellos, sólo tienes que estar atento y pronto te darás cuenta de que cuanto más amor sientes y regalas, más amor recibes gratuitamente y sin límite de descargas.

Y por último, no te asustes cuando empieces a ver la vida con otros focos, a fijarte en las pequeñas maravillas que tienes a tu alrededor, porque no serás tú el que esté soñando…serán los demás que todavía estén en modo siesta.

Aida Blanco

 

 “ Primero únicamente se ama cuando se es amado,

luego se ama espontáneamente pero claro, deseando ser correspondido,

después se ama incluso sin ser amado,  pero aún con la tendencia de que el amor sea aceptado,

finalmente se ama de manera pura y simple, sin otro deseo ni otro gozo que el de amar”

                               La Mére 1966 

Tenemos que hablar.

Desde tu nacimiento lo hemos compartido todo, llegando incluso a confundirnos el uno con el otro. Ha llegado el momento de hacer la colada y mirarnos a los ojos puesto que no estoy dispuesta a permitirte dirigir mi vida.

Tú,  dueño y señor de encabezados como:  yo soy / yo quiero / yo tengo / yo ya dije / yo hago / yo exijo / yo juzgo / yo sé/  etc. etc. etc.  Me cansas.

A ti, que te sube el azúcar cuando te regalan los oídos y te miran con ojos de admiración y deseo.

Tú, que te dejas deslumbrar con listas de los más guapos/ricos/poderosos del mundo, en lugar de valorar a aquellos que han parido mensajes como: “El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad”  Ernest Hemingway

A ti, que tantas veces te delatas sintiéndote ofendido cuando no eras objetivo de ningún disparo.

Tú, que pretendes diferenciarte de los demás y consigues alejarme de ellos y de mi misma; y es que cuanto más grande el disfraz, más lejos la verdad.

A ti, que te seducen las grandes etiquetas, los nombres resonantes y demás pantomima que no son más que ostentación de egos bailando al son del vacío.

Tú, que te enfadas cuando no te hacen caso dejando ver a un niño enfurruñado porque los demás no sucumben a tus exigencias o no comparten tus ideas. Y es que…¿cómo la gente no entiende que sólo tú estás en posesión de la verdad absoluta?…

A ti, que ensombreces la luz de los otros quizás para proteger la tuya, pasando por alto que cuantas más luces seas capaz de percibir, más iluminada estará tu vida.

Tú , que no te das cuenta de que no tienes nada que demostrar a los demás, pues no hay nada que te acerque más a ellos que la honestidad, la sencillez y la transparencia.

Tal vez si comprendo tus razones, podamos hacer camino juntos con aquello que sí compartimos:  nuestra necesidad de sentirnos queridos en este paseo llamado vida.

Tal vez no seas mi enemigo pero tienes la irritante capacidad de sacar lo peor de mí en cuanto bajo la guardia, como si fueras un duro entrenador que me pone a prueba constantemente para ayudarme a construir una autoestima verdadera, basada en un amor sin maquillajes.

Hagamos un trato.

Aida Blanco

“Toda la sal, todo el azúcar, todo el vino,
toda mi vida, solo deseo vivirla contigo.
Toda la luz, todo el oscuro, todo lo que escribo,
todo el camino ardo en deseos de andarlo contigo.
Con tu amor siento calma y a la orilla del rio,
tu calor se me agarra y me llenas el alma de luz y rocío.
Con tu amor siento ganas en los cinco sentidos
y me llevas tan lejos que apenas recuerdo de donde venimos.

                                                                                                          Rosana”

 

Se encendió el fuego en tu corazón, has conocido a la persona más maravillosa del mundo. Puedes pasarte horas conversando, te descubres fantaseando con los momentos vividos y por vivir. Miras por la ventana y todo te parece tan lindo, sientes ilusión por hacer nada juntos, deseas acercarte a su boca y perderte en sus fluidos, todo lo que dice te parece inteligente y único, además es tan guapo/a… aunque te resistas a hacerlo hablas de él/ella con todo el mundo, los más generosos te dicen que eso se acaba rápido, pero tu sabes que tu caso es diferente y durará para siempre.

Enamoramiento: Dícese de la única una enfermedad cuya vacuna nadie se pondría, produce cambios en tu estado emocional, en tu comportamiento y en tu cerebro, que alteran por completo tu día a día rutinario para convertirlo en una realidad con banda sonora de Gene Kelly en Bailando Bajo la Lluvia.

Mientras nuestras emociones y pensamientos se retroalimentan para hacernos sentir más vivos que nunca, nuestro cerebro genera una sustancia denominada feniletilamina (conocida como la hormona del amor) que provoca la secreción de la dopamina y la norepinefrina, y disminuye los niveles de serotonina. Sus efectos son parecidos a las “anfetaminas”, las cuales producen un aumento en la energía física y creatividad.

Este síndrome que nos llena la vida de colores no perdura a nivel químico más de 2-3 años y pasada la fogosidad de las llamas iniciales,  nuestro cuerpo que tiende a ahorrar energía, dejará poco a poco de producir feniletilamina poniendo en peligro las relaciones que no hayan creado las brasas necesarias para que el fuego perdure a largo plazo. Esa relación más sosegada es a lo que llamamos amor y se fundamenta en el apego. El apego se relaciona con la oxitocina y vasopresina, hormonas que también afectan al circuito cerebral del placer pero su duración puede prolongarse años, décadas o incluso toda la vida. De hecho se han hecho estudios que demuestran que la secreción de oxitocina refuerza el vínculo maternal y la unión prolongada de parejas, así que podríamos llamarle la hormona del amor a largo plazo. Te preguntarás qué podemos hacer para generarla de manera natural, ¿verdad? Teniendo en cuenta que los momentos en los que más oxitocina producimos es en las interacciones sociales placenteras, en el parto y lactancia, y en el orgasmo… creo que no es una hormona que pida un gran sacrificio.

¿Suficiente con producir oxitocina para mantener relaciones satisfactorias a largo plazo?  Ojalá. Mi abuela suele decirme… “es que ahora no aguantáis nada, así es imposible lograr que algo dure”. ¿Tendrá razón?, cuando algo requiere un poco de esfuerzo por nuestra parte solemos dejarlo y cambiarlo por otro, puro reflejo de la sociedad de consumo. Muchos vivimos en una especie de monogamia encadenada saltando de pareja en pareja, de manera que no podemos crear una estabilidad y unos lazos fuertes y duraderos. Las consecuencias de esta independencia y discutible libertad pueden ser la soledad, las adicciones a estímulos rápidos, el vacío interior…  quizás una vida distraída de lo verdaderamente importante.

Yo quiero aprender el arte de amar, ¿y tu? ¿Cuáles son las bases sobre las que se sustenta una pareja con amor? Según Robert J. Sternberg (psicólogo estadounidense) los tres componentes que juntos formarían un amor completo serían: intimidad (sentimientos de acercamiento, vínculo, conexión), pasión (deseo de unión con el otro) y compromiso (decisión y compromiso de amar). ¿Qué opinas? ¿Cuáles crees en tu opinión que son los ingredientes indispensables para formar y mantener unas buenas brasas?

Aida Blanco